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Muchos adoramos viajar por todas las experiencias y recuerdos maravillosos que podemos recolectar en lugares nuevos, pero si algo es verdad también es que es un momento en donde dormir puede ser todo un reto y ya no digáis vosotros dormir sino descansar y volvemos a casa con el triple de cansancio con el que nos fuimos. Ahora bien, ¿cómo lo evitamos? ¡Es verdaderamente fácil!

1. Reservar vuestra habitación con cuidado

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Sí que es verdad que no hay manera de asegurarse al 100% de que vuestra habitación sea la más silenciosa de todo el hotel porque los vecinos no los escogemos nosotros mismos y pueden ser unos universitarios que fiestean o una familia con niños ruidosos, sí, eso pasa.

Pero hay maneras de reducir las posibilidades de que esto suceda, por ejemplo, al reservar vuestra habitación, es importante que os aseguréis de evitar los pisos inferiores, así como los pasillos cerca del ascensor o de las maquinas expendedoras, estos espacios suelen reunir a mucha gente a distintas horas.

Este tipo de truquitos sencillos reducirán las probabilidades de que el ruido exterior penetre por vuestra puerta y os mantenga despiertos durante la noche. Pero también es importante que tengáis otras cosillas en cuenta, por si todo esto falla, como empacar auriculares con cancelación de ruido o un par de tapones para los oídos.

2. Hacer ejercicio

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Sí, aunque parezca contradictorio, este es uno de los trucos que os ayudarán a conciliar el sueño por la noche (hacks that will help you fall asleep at night) y que son más efectivos. Y es que estar activos por las mañanas o durante el día, en general, además de ser verdaderamente bueno para nuestra salud y para contrarrestar los excesos alimenticios a lo que probablemente podremos recurrir durante el viaje, es ideal para ayudarnos a dormir más rápido por la noche.

Pero, vamos, que no tiene que ser nada demasiado complicado. Podéis hacer una rutina en vuestra habitación de hotel, aprovechando el espacio y los recursos en haya en él o bien dando una vuelta por el hotel trotando un poco. Pero sí que hay maneras más sencillas como caminar hasta vuestro lugar de reuniones o de interés en vez de tomar un taxi, también podéis usar una bici, todo vale cuando se trata de mover el cuerpo.

El beneficio de esto es que vuestro cuerpo se mantendrá en movimiento, la energía a topa y cuando regreséis a la habitación, al final de la tarde o en la noche, la poca energía que os quedará será para cenar y acostaros a dormir porque el cuerpo estará ya bastante cansado de tanta faena.

3. Beber agua

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Al viajar no hay que olvidar los buenos hábitos, en especial el de tener siempre una botella de agua por compañera. Y es que mantenerse hidratado puede traer demasiados beneficios, como ayudarnos a bajar de peso o mejorar la apariencia de nuestra piel, pero incluso pueden hacer mucho más por nosotros como ayudarnos a conciliar el sueño y evitar el jetlag.

Está comprobado por expertos, y hay muchos estudios que le sirven de respaldo, que la deshidratación es una causa de fatiga importante durante el viaje, especialmente cuando se vuela en un avión porque las cabinas de estos pueden secarse bastante, de esta manera aumentará la sensación de deshidratación. Lo ideal es que os mantengáis siempre tomando agua, incluso cuando creáis que no tenéis sed.

Si lleváis vuestra propia botella de agua, siempre le podéis pedir a la aeromoza que os la llene, por favor, para que siempre la mantengáis llena. Este simple acto os ayudará a dormir bien durante el vuelo e incluso cuando bajéis del avión.

4. Mimarse

Aunque sea un viaje de negocios, hay que siempre encontrar un huequito en la agenda para mimarnos y darnos tiempo para nosotros mismos, ¿vale? Nosotros siempre tenemos que ser los primeros para nosotros mismos.

Y es que durante el viaje puede haber muchas situaciones que nos lleven al estrés, como los retrasos de los vuelos, por ejemplo, si a eso le sumamos el estrés que hay de por sí en los negocios, el panorama puede no ser el más alentador para nuestros cuerpos y su correcto funcionamiento.

Encontrar un buen espacio en nuestro tiempo para darnos un baño lento y relajante o para incluso agendar un masaje o para leer ese libro que tenemos pendiente es la clave para mantener bajos los niveles de estrés y hacer así que el cuerpo se relaje y pueda conciliar el sueño con mayor facilidad. ¿Os gusta el yoga? Incluso hay posiciones de yoga que mejoran la posibilidad de dormir plácidamente.

5. Personalizar la habitación

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Pocos lo saben, pero estar lejos de casa puede alterar nuestro cuerpo, nuestra rutina y por supuesto nuestro sueño, pero sí que es verdad que hay cosas y actividades que nos pueden hacer sentir más cerquita de casa, aunque estemos a kilómetros de ella.

Esto es un truco sobre todo mental, pero sí que funciona y si dudáis de lo que os digo, es sólo cuestión de ponerlo en práctica y alucinar con los resultados. Todo se basa con elegir un par de artículos que sean fáciles de empacar, pero que sean claves e nuestra habitación.

Por ejemplo, mi esposo no deja por nada su almohada, es bastante pequeña, pero puede ser tranquilizante sentir un olor familiar a la hora de dormir, a mí me funciona llevar mis calcetines favoritos y dormir con ellos, pero también hay personas a las que les vienen bien cosas como una foto familiar que suelen tener en su mesita de noche o bien llevarse consigo su propia alarma despertadora con la que empiezan todos sus días en casa. Ahora yo os reto a pensar cuál será ese detalle familiar que os haría sentir más relajados en vuestro próximo viaje.

6. Mantener una rutina a la hora de acostarse

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Cuando estáis de viaje por placer seguro que tenéis cientos de planes en vuestro itinerario y si estáis de viajes por negocios seguro que también, vamos, que no hay viaje en donde estéis ociosos, o al menos no en mi experiencia personal, pero lo que es verdaderamente importante de todo esto es intentar mantener la rutina habitual lo más que se pueda.

Es decir, habrá momentos o días en los que será más tentador quedarse fuera con los colegas o con los nuevos amigos que hagáis en este nuevo lugar para pasa el rato o bailar un poco, pero si estáis teniendo problemas para dormir, lo mejor es que pongáis vuestra tranquilidad por encima de todo y hagáis lo que estén en vuestras manos por aprovechar al máximo vuestro tiempo de descanso.

Lo más recomendable es que seáis verdaderamente celosos con el tiempo de descanso que, al viajar, puede ser verdaderamente escaso. Si soléis leer un poco antes de dormir, será bueno que al llegar al hotel lo hagáis para que vuestro cuerpo vaya recibiendo las señales que le indiquen que ya es hora de dormir. Dadle a vuestro cuerpo lo que necesita.

7. Omitir el alcohol

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Este además de ser un truco para conciliar más rápido y mejor el sueño, puede ser incluso uno de los consejos de viaje de seguridad más valiosos porque las cosas se pueden poner un poco confusas y hasta rudas cuando estamos expuestos a demasiado alcohol, incluso en esa situación podemos ser presa fácil de personas que quieren sacar partido de nosotros o hurtar nuestras cosas.

Pero, vamos, a lo que nos atañe: el sueño. El exceso de alcohol puede mantenernos demasiado activos o puede llevarnos al sueño, pero aún si sois del grupo al que le da sueño un par de tragos, es mejor que lo penséis bien antes de tomaros unas copitas antes o con la intensión de dormir porque éste es también es un inhibidor del sueño REM, lo que significa que no descansaréis bien incluso cuando os quedéis dormidos.

Si pensáis en tomar algo antes de dormir, os doy mejores opciones como un relajante té de manzanilla o una taza de leche caliente e incluso una botella entera de agua que, como ya vimos, es una bebida ideal para conciliar el sueño.

8. Empacar una máscara de dormir

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Esto puede parecer un poco de divas o de películas hollywoodense, pero la verdad es que, si no tenéis una máscara de compresión, de dormir o de ojos ya en casa, os vendrá bien ir a por ella antes de emprender vuestro próximo viaje.

Hay muchas marcas y modelos disponibles en el mercado entre las cuales escoger, estarán bien acolchadas y se pueden meter en la heladera para refrescar la vista o bien se pueden calentar un poco para las noches demasiado frías, eso es a vuestra preferencia, lo importante es que además de bloquearos cualquier entrada de luz que os pueda molestar al intentar dormir, se sentirá súper cómoda en vuestro rostro.

Son ideales para usar cuando buscamos dormir en un lugar ajeno al nuestro o uno que es muy movido como la cabina de un avión en donde podéis estar expuestos a muchos estímulos a la vez. E incluso hay algunas tan suaves que nos ofrecen un efecto de masaje alrededor de los ojos que definitivamente se agradecerá porque será muy relajante.

9. No perder el foco en la alimentación

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Sí, es verdad que pensar en un viaje muchas veces nos hace pensar en relajar las rutinas, incluso las alimenticias, pero comer bien influirá mucho en vuestro bienestar, en cómo lucís y hasta en cómo dormís, ¿estáis consciente de ello? Es que, vamos, que sí que es cierto que sois lo que coméis.

Lo que coméis durante el vuelo, por ejemplo, influirá en gran medida en cómo os sientas durante el viaje en el avión y en si podréis o no dormir durante el vuelo. Peor también pasará cuando estéis en tierra firme, por lo que lo más importante será cuidar entonces la cena, por sobre todas las demás comidas y ¿por qué? Pues, es estómago es parte de vuestro cuerpo y es al que le queda todo el trabajo duro después de comer: el de digerir.

Veréis que, si estáis comiendo alimentos muy pesados, le estaréis complicando el trabajo a vuestro estómago justo cuando estáis deseando dormir y eso se sentirá porque seguramente empezaréis a sentiros más cansados, aunque se os dificulte dormir porque al final vuestro cuerpo no se podrá apagar del todo porque una parte de él estará todavía tratando de procesar los alimentos.

Lo que verdaderamente es recomendable es comer cosas ligeras, cosas que no estén demasiado procesadas y porciones que sean decentes, nada de excesos, las porciones de comida que sean lo suficiente para sentiros satisfechos sin necesidad de sentir que vuestro cuerpo está a punto de reventar.

10. Reducir los estímulos

Esto podría ser el génesis de todo y el paso más básico al intentar conciliar el sueño, pero la verdad es que hoy en día que estamos tan expuestos a los estímulos de las luces y las pantallas, es lo último que intentamos, ya sea porque no se nos ocurre a la primera o porque se nos hace difícil desligarnos de estos estímulos.

Por ejemplo, ¿sois de los que antes de dormir echáis un vistazo a las redes sociales? Pues, vamos, no hay peor plan cuando que hacer esto justo cuando nos está costando dormir, estamos expuestos no sólo a una pantalla luminosa sino también a sensaciones que nos pueden ocasionar ciertas fotos o interacciones en ellas, incluso al ruido de los videos. A mí particularmente ver memes me dan un subidón increíble porque me resultan demasiado graciosos. Por supuesto, este no será el mejor plan antes de dormir.

Ni hablar de lo mala idea que es echarse un maratón de vuestra serie favorita o de dejar trabajo para antes de dormir y llevarse el ordenador a la cama, todo estos son panes fatales y es justo lo que debéis evitar si deseáis conciliar el sueño. De hecho, lo mejor será taparse los ojos y colocarse tapones.